La Ecopandilla y «Un pelotón de ayuda»: La semilla del verdadero cambio
Medir, auditar y certificar son las bases técnicas imprescindibles, pero el verdadero cambio empieza desde la base humana. Y ahí es donde brilla con luz propia nuestra Ecopandilla.
Esta preciosa iniciativa, impulsada mano a mano con los escolares de Sabiñánigo y el Valle de Tena, busca transmitir el respeto por el entorno a través de la herramienta más poderosa que existe: la educación. Los más pequeños de la comarca se involucran activamente en el cuidado de su territorio, y el máximo exponente de esta labor es su propio himno: «Un pelotón de ayuda».
Este proyecto musical colaborativo nació en 2020, cuando se invitó a los colegios a enviar estrofas con ideas sobre la conservación del espacio natural por el que transcurren la Quebrantahuesos y la Treparriscos. Tras recibir más de 200 propuestas de los alumnos, y gracias a la inestimable ayuda de la asociación educativa PRAPI —con los docentes y músicos Carlos Álvarez, Beatriz Serrano, Javier Cortés y Jaime Arilla—, todas esas voces encajaron como un rompecabezas en una sola canción. Grabada junto a cantantes, músicos locales y un emocionado coro infantil, la letra repasa el recorrido de la prueba mientras lanza un mensaje innegociable a los ciclistas: la necesidad vital de cuidar el planeta, no arrojar desperdicios y mantener un respeto absoluto por la naturaleza.
Hoy en día, la Ecopandilla cuenta con su propio stand en la feria de la marcha, donde los alumnos comparten con toda la familia ciclista su música y sus valores ambientales, luciendo en sus camisetas el logotipo oficial de la canción, elegido a través de un concurso escolar de dibujo. Su labor, unida al trabajo logístico, es lo que nos recuerda en cada avituallamiento que la marcha más épica solo tiene sentido si dejamos el entorno exactamente igual que lo encontramos.
Un legado que trasciende el asfalto
El impacto de todo este proyecto va mucho más allá de obtener un certificado o recoger las cunetas. Los eventos deportivos ocurren en territorios concretos, y esos paisajes maravillosos por los que pedaleamos están en riesgo. La recopilación de todos los datos y el conocimiento generado sirven para diseñar planes de acción efectivos que ayuden a
la adaptación de los territorios frente al cambio climático. Si protegemos nuestro entorno, protegemos el escenario donde la vida y el deporte tienen lugar.
Al final, el éxito de la Quebrantahuesos no debe medirse únicamente por los tiempos registrados en el chip, sino por la salud de las montañas que nos acogen y los valores que transmitimos a los más jóvenes. Como defiende nuestro Green Sponsor: Somos agua, somos biodiversidad, somos deporte. Y hoy, más que nunca, pedaleamos juntos para dejar una huella positiva que garantice el futuro de todos.